miércoles 29 de octubre de 2008

Cinema paradiso


Ya hace unos años que mi amigo Ernesto -gran camarada, en los buenos y malos momentos- y yo, teníamos varios proyectos cinematográficos rondándonos la cabeza, pero por una cosa o por otra no podíamos llevarlos a término. Hasta ahora.

Por fin terminamos nuestro guión, que empezó a gestarse en nuestra primera época en Radio Klara, y que ahora, ya acabado, esta compitiendo en los premios de la Fundación Bancaja. Esta es la última parte cronológica de una epopeya sobre un dandy que, habiendo gozado de todos los placeres y bellezas de la vida, la crápula y las mujeres, se encuentra en la decadencia de lo que fue su fulgor, y -vencer o morir- decide jugarse todo a una carta.

Pero nuestro proyecto, me atrevería a decir más intimo y ambicioso ya ha conseguido materializarse: En pocos días volveremos a Radio Klara, para ofrecer a todo amante del cine y de la cultura en general un programa sobre el séptimo arte que, nosotros hemos bautizado Cinema Paradiso. Podría hablaros de como será, pero prefiero que lo comprobéis por vosotros mismos, lo único que os diré es que habrá un foro para que nos contéis lo que os parezca, y una línea de participación en directo.

Más adelante os avisaré del horario y dejaré la dirección del foro, así como la web de la radio y su dial. Espero poder contar con vuestra compañía y colaboración. Un abrazo para todos los seguidores de El dandismo.

sábado 20 de septiembre de 2008

Dea Apocopía: romanticismo gótico y exaltado


Dea Apocopía es el seudónimo que oculta a una joven estudiante de comunicación audiovisual; su trabajo, a caballo entre el arte digital y la fotografía comienza a ganar cada vez más adeptos en la web.

Parte de su obra- la enmarcada en el arte digital- podría situarse dentro del movimiento gótico, y recuerda a autores ya consagrados como Luis Royo o Victoria Francés, pero con un sello propio, una especial sensibilidad al acercarse al género. Entre sus fotos abundan viejos caserones y cementerios, (Kiss of death o Die for love, por ejemplo) escenarios típicos de la literatura romántica de Poe, Stoker, o nuestro Zorrilla, y ¿por qué no? en autores contemporáneos como Anne Rice. También del cine expresionista, sobre todo de Nosferatu, El gabinete del doctor Caligari y Drácula (el de Lugosi, por supuesto).

Sin embargo el tratamiento de los detalles, decadentes a veces, pero siempre elegantes, se acerca más al esteticismo del s.XIX (como en Detrás del espejo o en Lament of the rose). Al contemplar sus obras creo estar recorriendo el castillo de Des Esseintes –el protagonista de la novela A contrapelo, de J. K. Huysmans-, por sus pasillos, interminables llenos de divanes de terciopelo, fabulosos tapices, y cuadros simbolistas, embriagado por la sinfonía de su quimérico órgano de licores. Precisamente en los detalles es donde muestra su gran habilidad en el tratamiento digital de la imagen, ya sea en el manejo de la luz, el color o confiriendo algún efecto deseado que hace de la fotografía una muestra de arte única.

A lo largo de su trabajo se aprecia un trato especial a temas como el satanismo, o la muerte. Pero creo que por encima de todos destacan el placer, el deseo y la exploración de la sexualidad (Mademoiselle vice es clara prueba de ello), que se muestra oculta y morbosa. Estas obras suelen configurarse en colores cálidos y oscuros, negro, morado o burdeos: colores que inspiran lujuria y excesos. Como contraste -Dea Apocopía difícilmente pasa mucho tiempo utilizando los mismos registros- hay piezas de una ternura exquisita, tan femenina y frágil que resulta sublime contemplarla (destacan Duerme conmigo o Mirando tus ojos de praliné). En este caso las fotografías suelen estar en blanco y negro, con una suave gama de grises, casi algodonosa.

También encontramos en su obra paisajes. Quizá sean estas las fotografías en las más abunden las tonalidades frías (el mar es una constante en los paisajes de Dea Apocopía) y las composiciones más sobrias, predominando generalmente el uso de líneas rectas, ya vengan de viejos edificios, o de hileras de barcas colocadas sobre la playa de amanecida.

Además ha diseñado la cabecera del blog y, actualmente se encuentra preparándose para llevar su obra más emblemática a concurso, pero puede contemplarse en http://deaapocopia.deviantart.com/ . Desde El dandismo: Un arte de vida le deseamos toda la suerte del mundo.

lunes 15 de septiembre de 2008

La olvidada bufanda blanca de Paco Umbral


A finales de agosto del año pasado fallecía uno de los escritores de más genio y talento de nuestra historia: Francisco Umbral. Por aquellos días murió también Puerta, un futbolista, por lo visto bastante famoso, aunque no sé, ni me interesa en que equipo jugaba.

Un año después, hace unos días, mirando la televisión -lo malo no es que cada día se degrade más y más, sino que también embrutece a quien la contempla demasiado-, me di cuenta de que conmemoraban la muerte del futbolista casi con honores de estado, con un trofeo a su nombre y no recuerdo con cuantas pamplinas más. Sin embargo nadie habló de Umbral. De hecho cuando murió se habló más de Puerta que de él.

Que España es un país de cafres no es una sorpresa para nadie- a menos que seas uno y aún no te hayas dado cuenta; en ese caso te rogaría que salieras de mi blog-, pero es penoso que se hable más de un individuo que se ganaba la vida dando coces, que de uno de los mejores escritores de habla hispana de este siglo, el dandy de las bufandas blancas. Un enamorado de Baudelaire, Rimbaud o Proust.

Umbral, periodista de profesión y poeta por vocación nos dejó joyas como Las ninfas, Trilogía de Madrid, Larra: Anatomía de un dandy o Mortal y rosa, además de innumerables artículos como columnista en su Spleen de Madrid. Dice muy poco de este país recordar más a un futbolista que probablemente jamás abrió un libro ni pisó un museo (puede que me equivoque y que Puerta fuese un pozo de sabiduría), que a Francisco Umbral, que tiene el Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Cervantes entre muchos otros.

De todas formas, me consuelo pensando en lo que me dijo el otro día un gran amigo al respecto: "No te preocupes, los que nos tenemos que acordar de Umbral ya lo hacemos."

domingo 14 de septiembre de 2008

Un arte de vida

Bienvenidos a "El dandismo". Este blog nace para continuar con el estilo de vida disoluto, elegante y escandaloso de los estetas, los "beaus" y los corsarios de guante amarillo que, desde el siglo XIX- con Brummell a la cabeza- consideraron el arte, la belleza y el placer como únicos valores.

Aquí encontraréis poemas apasionados y malditos, los secretos de los hombres más elegantes de la historia, excesos con el alcohol y con el juego, críticas de cine y pintura, jazz, ópera, vinos y delicatessens y, en fin, cualquier tema relacionado con el arte, la cultura y el estilo masculino visto a través del prisma de los dandys.

Sé- y estoy contento por ello- que este no es el único espacio en la red dedicado al dandismo, ni siquiera en castellano, pero en esta época en la que la vulgaridad se ha erigido como el nuevo becerro de oro, todos los esfuerzos- si es que un dandy puede esforzarse por algo- son pocos para devolver a la elegancia al lugar que merece. Concluyo pues esta entrada que me ha servido a modo de "declaración de principios" con un poema de uno de mis autores contemporáneos favoritos: Luis Antonio de Villena, deseando que disfrutéis del blog y que juntos nos embarquemos hacia la búsqueda de lo Bello. Hasta pronto.

Un arte de vida:

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno
lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tantas euritmia.
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después, un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas
oráculos.) Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.
Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

Luis Antonio de Villena